Pueblo de Rabanales

El municipio de Rabanales cuenta con un gran número de vestigios que nos hablan de su pasado. Entre ellos destaca la presencia siete antiguos castros. Cuatro de ellos se encuentran en el pueblo de Rabanales, siendo el Castrico, inmediato a la población, el que más restos materiales ha aportado, muchos de los cuales podemos observar dando un simple paseo por las calles del pueblo.

Entre ellos se conservan basas de columnas, sillares e incluso una dedicatoria al emperador César Augusto. En la propia iglesia parroquial de San Salvador se observan, incrustadas en su fachada, varias estelas funerarias de época romana. En su parte exterior destaca la presencia de dos falos de granito, que se cree fueron erigidos como símbolo de fertilidad. Junto a la iglesia de Santa Eulalia, en la vecina localidad de Ufones, existe una pieza semejante (denominada popularmente el rollo) cuya interpretación parece más compleja.

Se cree que en el Castrico se localizaba CURUNDA CAESAREA, la capital de los zoelas, tribu prerromana que habitaba estas tierras. Desde luego en el lugar existió una importante población en época romana, como lo atestiguan no solo los numerosos hallazgos arqueológicos, sino también el hecho de que por ella pasaba una variante de la calzada romana denominada Vía XVII del itinerario de Antonino, que comunicaba Braga y Astorga.

En tiempos pasados existieron hasta 5 ermitas: Santiago, San Juan, San Andrés, La Vera Cruz y los Mártires. También existió el Hospital de los Mártires, junto a la citada ermita, que en 1609 ya no funcionaba.

En la Plaza Mayor se colocó un busto del emperador Augusto, y es que se piensa que la localidad pudiera ser la heredera de Rubellus, quizás la mansión Roberetum. Otra teoría dice que aquí se asentó Corunda, la ciudad de los Zoelas. Además, pudo ser un referente destacable de la variante sur de la Vía XVII del Itinerario Antonino, la calzada romana que conectaba Braga y Astorga.

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